Monday, November 06, 2006

Racionalidada ambiental; reflexiones.

El libro de Leff es un llamado para darnos cuenta que la reflexión y sobre todo la acción en torno al tema de la naturaleza es urgente, por el grado que ha alcanzado la crisis ambiental en el devenir histórico del sistema capitalista, agudizándose en la actualidad.

La cuestión ambiental, según Leff, debe pasar de un discurso superficial, que incluso se han apropiado gobiernos y empresas cuya acción dista mucho del respeto al medio ambiente, a un discurso profundo e integral, ya que el medio ambiente no es sólo el espacio en el que se hallan los recursos naturales susceptibles de apropiación por el sistema capitalista, es una parte medular del sistema-mundo.

En ese sentido cobran importancia los movimientos sociales contemporáneos, especialmente los de carácter indígena, pues a pesar de las transformaciones que ha sufrido su identidad a lo largo de la historia, continúan conservando saberes ancestrales que reflejan su concepción del mundo, según la cual los miembros de un grupo étnico se conciben a sí mismos como una parte más del sistema y no como el centro en función del cual están los recursos naturales y todo lo demás, tal y como hemos aprendido en la lógica occidental.

Contrario a lo que afirman los discursos gubernamentales y algunos organismos internacionales como el Banco Mundial, los indígenas tienen la capacidad de conservar el equilibrio ambiental e incluso propiciar el mantenimiento de la riqueza genética de las especies que coexisten en el mismo espacio, pues entre otras cosas la organización comunal no impacta tan agresivamente el medio ambiente como los conglomerados humanos que son las ciudades, donde los niveles de despilfarro de recursos son alarmantes.

Por lo tanto habría que tener una visión más crítica de los discursos “conservacionistas” impulsados por organismos internacionales, cuyo propósito dista mucho de mantener el equilibrio ambiental y promover un uso adecuado de los recursos, ya que mientras responsabilizan de la destrucción del medio ambiente a la población (en su mayoría indígena) que habita las regiones más ricas en biodiversidad y otros recursos estratégicos como agua, petróleo y gas, estos mismos organismos y los gobiernos locales que los respaldan son los que promueven su privatización y por ende su destrucción, ya que entran en la lógica del capitalismo neoliberal.
Asimismo, es importante revalorar los saberes indígenas y la forma en como ya se están desarrollando en la realidad, siendo un claro ejemplo los procesos autonómicos que desde la resistencia están demostrando, pese a las vicisituddes que enfrentan, que es posible salir de la lógica del sistema capitalista, propiciando un desarrollo verdaderamente sustentable.

Monday, October 23, 2006

Reflexiones en torno a la sinergia.

Desde mi punto de vista la sinergia es un proceso del cual no está exento ningún grupo social, ya que si observamos el mundo desde una perspectiva sistémica, podemos darnos cuenta de que más que las partes que lo conforman, lo que realmente determina su dinámica son las relaciones que se generan entre estas partes, dentro de las cuales hay relaciones sinérgicas, que no son únicamente de cooperación, tal y como afirman autores como Corning.

La sinergia entendida como la suma de las energías individuales, no sólo genera efectos multiplicados para cada una de las partes que por alguna razón se suman, también genera efectos para el sistema dentro del cual tienen lugar los procesos, pues por muy modestos que pudiera resultar los resultados propiciados por una acción sinérgica, el sistema se verá afectado en su totalidad.

Me parece que algunas de las imprecisiones al aplicar el concepto de sinergia al análisis de la sociedad, se deben a que se ha reducido el término a la unión o cooperación que se pueda dar entre miembros de un grupo que tienen un objetivo común, dejando de lado otras explicaciones más complejas que provienen de ciencias como la biología y la física y que no conciben a la sinergia como producto de un “acuerdo” entre actores, sino como procesos de mayor complejidad que se dan de por sí entre las partes de un sistema y sin algún objetivo predeterminado.

Si bien es cierto que son sinérgicas las relaciones de cooperación que se generan entre determinados actores sociales con objetivos específicos, tales como los emigrantes, un grupo de estudiantes, una organización política sistémica y un movimiento social antisistémico, si tomamos en cuenta los aportes hechos desde las llamadas “ciencias duras”, el concepto de sinergia se amplia, ya que éste es un proceso natural en los sistemas vivos y por lo tanto va más allá de la voluntad humana, que es el aspecto que se privilegia en los análisis sociales.

Además, pareciera que al hablar de los efectos de la sinergia dentro de ciertas sociedades, sólo se destacan los efectos positivos por el efecto multiplicador de la cooperación, lo cual aunque en algunos casos pudiera ser cierto, no contempla, por ejemplo, los efectos que se producen en las sociedades o en el mundo al multiplicarse las acciones negativas de sus partes, incluso cuando no están concientes de ello, o bien cuando son sólo algunos actores los que con su acción generan efectos que al multiplicarse afectan a la totalidad del sistema.

Considero que el estudio de la sinergia resulta muy interesante para comprender la forma en que funciona el sistema-mundo, y especialmente para los procesos sociales que se estudian desde un enfoque antropológico, pues como hemos venido viendo en lo que llevamos de clases y en las lecturas que hemos preparado para el curso, los procesos locales, tales como los que se desarrollan en la comunidad, no son sólo meros receptores de las influencias de mundo global, son en sí mismos generadores de efectos para sí mismos y para el conjunto de actores que conforman el sistema-mundo.

Por lo tanto resulta de gran interés estudiar cómo se dan los procesos sinérgicos entre actores a los que históricamente se les ha negado cualquier tipo de relevancia en el devenir del sistema-mundo, pues por citar un ejemplo, hoy en día queda claro para muchos actores sociales la necesidad de articular las luchas y experiencias autonómicas que tienen lugar en diversos lugares si lo que se busca es transformar la realidad, pues la acción concertada de varios actores es lo que puede multiplicar el efecto transformador.

Saturday, October 14, 2006

Unidades de análisis en el estudio de lo social.

Las transformaciones sociales que han tenido lugar en distintos lugares del mundo en los últimos tiempos nos llevan efectivamente y como sugiere Wallerstein, a cuestionar la validez del Estado-nación como unidad de análisis de los estudios sociales, pues por mucho esta unidad, que fue creada para satisfacer fines políticos y ha sido la base del sistema de dominación en cada país, hoy en incapaz de contener una realidad sumamente compleja.

Sin embargo, tampoco considero que por cuestiones teórico-metodológicas sea práctico prescindir de esta unidad de análisis, sustituyéndola sin más por otra como sistema-mundo, en primer lugar porque pese a las transformaciones surgidas que llevan a algunos a afirmar la inminente desaparición del Estado, lo cierto es que éste continua teniendo gran importancia, pues aunque haya dejado de ejercer varias de sus funciones en el aspecto social, por otro lado sigue siendo el principal garante de la reproducción del sistema capitalista.

Desde mi punto de vista, tampoco sería una solución optima para los estudios sociales la utilización de la unidad de análisis sistema-mundo, pues es muy abstracta y en realidad se refiere a un conjunto de procesos y actores con dinámicas propias, que si bien están interrelacionadas, al tratarlas dentro de un todo tan amplio quedan subsumidas, complicando así su adecuado tratamiento.

Considero que el sistema-mundo, debe de servir como referente en cualquier investigación que se vaya a realizar dentro de las ciencias sociales, especialmente desde la Antropología, por el significativo impacto que tiene lo global en lo local y viceversa, y por la gran cantidad de actores sociales que interactúan en el sistema global, pero en sí misma encuentro que sistema-mundo, como unidad de análisis no es la más adecuada para alcanzar los fines de una investigación debido a que no se puede acotar, y por lo tanto me parece más adecuado que sin perder de vista que la realidad esta estrechamente relacionada, utilicemos varias unidades de análisis dependiendo de nuestros fines en la investigación.

Considero adecuadas las unidades de análisis del municipio, la comunidad, la región y los pueblos, siempre y cuando se inserten dentro de un campo más amplio, que bien podría ser el sistema-mundo, partiendo de que no son unidades aisladas y rígidas, ya que sí un investigador actual se enfocara únicamente en alguna de estas unidades sin considerar a las demás, la dinámica global y además la perspectiva histórica repetiría los resultados de los estudios antropológicos que consideraban a los otros como grupos sociales cerrados.

En mi caso, dado que el tema que pienso desarrollar es el de Procesos autonómicos de facto impulsados por un movimiento social indígena, he visto la necesidad de tener presentes varias unidades de análisis, pues por citar un ejemplo aunque estos procesos no tienen lugar dentro de los municipios oficiales, éstos son sus contrapartes. Por lo tanto y a pesar de que pudiera poner más énfasis en una unidad de análisis, considero que lo mejor sería partir de que se trata de niveles de articulación para de esta manera no perder de vista lo comunal, lo municipal, lo regional, lo nacional y global, aunque mi análisis ponga énfasis en uno de estos niveles o incluso en una especie de instersticio entre dos o más niveles.

Lo anterior me lleva a corroborar una vez más, que hay que partir de que la realidad no esta fraccionada y que por lo tanto lo más adecuado es analizarla desde un enfoque multidisciplinario, integral y con perspectiva histórica, ya que sólo así lograremos comprender la complejidad de los procesos que se dan en el mundo en que vivimos.

desde el sureste...

Friday, September 29, 2006

La Antropología en el Sistema-mundo.
Por mucho tiempo el estudio antropológico estuvo centrado en el individuo y en las organizaciones sociales simples, especialmente las que surgen a partir de los lazos de parentesco. Sin embargo, la dinámica social actual nos plantea la necesidad de replantear este acotado campo de estudio , pues a diferencia de aquellas comunidades aparentemente aisladas que estudiaron los primeros antropólogos, hoy nos encontramos con realidades sumamente complejas en todos los espacios de la tierra.

Me parece muy acertada la propuesta de I. Wallerstein al plantear el estudio de la realidad actual desde el enfoque de la teoría del sistema-mundo, ya que la manera en como están relacionados los diversos actores de la realidad mundial corresponde con la idea de un sistema vivo, en donde lo importante no son las partes en sí mismas, sino las relaciones que se tejen entre sí.

Además de que al tener como unidad de análisis al sistema mundo se evita la centralidad determinante en actores como los Estados, que aunque continúan teniendo una relevancia incuestionable, no son los únicos actores que interactúan en el sistema.

Me parece muy ilustrador el ejemplo que pone Wallerstein para explicar como las unidades domésticas se imbrican con las otras partes del sistema-mundo:

“Una familia trabajadora de una unidad doméstica mexicana en la cual el hombre adulto ha migrado ilegalmente a los Estados Unidos y envía dinero a la casa, la mujer adulta cultiva una pequeña huerta en la casa, la joven adolescente trabaja como doméstica (y recibe pago en efectivo y en especies) en un acaudalado hogar mexicano, y el joven preadolescente vende chucherías en el mercado del pueblo, luego de asistir a la escuela (o en vez de asistir a la escuela)”. (Wallerstein 2004: 54)

Este ejemplo nos muestra que las unidades domésticas son actores que participan activamente en el sistema mundo, pero no sólo como objetos pasivos o víctimas, pues su actuar también repercute a otros actores de la realidad mundial. Si bien en cierto que los individuos se ven influidos por los procesos que buscan la homogenización del conocimiento, también pueden mediante acciones, aparentemente simples, repercutir en esferas como la del mercado, lo cual es más significativo cuando varias unidades domésticas en una sociedad se organizan para obtener un fin común.

Por lo tanto considero que para comprender la realidad, es mejor abordarla con un enfoque multidisciplinario, ya que así tendremos más herramientas para comprender como los fenómenos políticos, no están desligados de los económicos, los culturales, los sociales, etc., y que a su vez se encuentran imbricados con un sistema vivo que es el mundo, y que por mucho tiempo se ha considerado como algo aparte, pues en el momento de parcializar el conocimiento, es estudio de la naturaleza fue asignado a las ciencias "naturales", lo cuál en la realidad ha contribuido a la destrucción del medio ambiente, pues tanto los gobiernos, mediante decisiones de gran magnitud, como nosotros con nuestras acciones cotidianas estamos dañando el sistema, del cual formamos parte.


Tsing, A. L. 2005. Friction: An Ethnography of Global Connection. Princeton:
Princeton University Press.
Wallerstein, I. 2004. El análisis sistema-mundo: Una introducción. México: Siglo XXI.
Wolf, E. 1982. Europe and the People Without History. Berkeley, CA: University of California Press.

Saturday, September 23, 2006

Individuo y sociedad.

Los planteamientos que giran en torno a las acciones individuales y a las acciones sociales son de gran complejidad y por lo tanto requieren un profundo análisis, pues desde mi punto de vista no se trata de cuestiones independientes, sino de dos partes de una misma realidad, pues que es la sociedad, sino el conjunto de individuos y en cuanto al individuo, este nace dentro de una sociedad, por lo tanto ambos se complementan en un sistema en donde las partes se mantienen en una interacción constante.

Por lo tanto me parece muy complicado decidir en que medida las acciones se basan en meros cálculos individuales o bien en altruismo puro, pues de alguna manera las acciones que el ser humano realiza durante su vida, se mueven entre los dos ámbitos.
Aunque también debo reconocer que dependiendo de la sociedad con la que el individuo interactúe y más que eso de los valores que interiorice, las acciones se van orientando cada vez más hacia alguno de los extremos, y eso es lo que ya propiamente sería una posición política.

Por ejemplo, un individuo que ha interiorizado valores propios del neoliberalismo, como el individualismo y la competencia destructiva orientará sus acciones basándose más en cálculos de costes individuales, económicos o no, la pregunta que dirigiría sus acciones sería ¿qué gano de esto?, en cambio una persona que esta sensibilizada e incluso formada políticamente, aunque vive en el mismo sistema orienta sus acciones basándose en una escala diferente de valores, donde asigna un peso importante a su relación con la sociedad, en la medida en que pueda contribuir a la transformación de la realidad que crítica.
Considerando lo anterior, la labor del antropólogo es muy compleja, ya que a su vez es un individuo que se encuentra en la misma situación que el grupo de individuos que pretende estudiar, por lo tanto también se mueve entre los ámbitos de lo individual y lo social, en donde es un aspecto determinante la posición política que tenga, pues a partir de ésta se acercara a los sujetos de estudio, que de ninguna manera son entes pasivos y que por lo tanto también manifestarán su posición frente al que pretende interactuar con ellos para comprender algún proceso social.

Thursday, September 14, 2006

Antropología y etnografía, retos actuales.

El hecho de que el concepto tradicional de cultura quede obsoleto ante la existencia de comunidades y personalidades múltiples representa un gran reto para la Antropología como ciencia, y de manera especial para los antropólogos, ya que de estudiar aparentes sociedades cerradas en donde habitaban grupos humanos estereotipados, hoy en día el mundo presenta realidades complejas.

Lo local no es más sinónimo de algo aislado o cerrado y lo global dejó de ser un espacio exclusivo de las grandes potencias, pues la realidad actual nos muestra que entre uno y otro espacio existen fuerzas que se impactan mutuamente, no es sólo que los procesos globales, por su magnitud, tengan influencia sobre los procesos locales, también éstos últimos repercuten en lo que sucede en esferas más amplias, ya que cada vez es mejor y más fuerte la organización de los sectores históricamente marginados para hacer frente a las fuerzas negativas del sistema mundial.

Considero que el hecho de que, de acuerdo con Jacorzynski, el concepto de cultura tradicional ya no sea válido, no invalida la práctica de la Antropología y concretamente de la etnografía como producto de la investigación antropológica, pero implica un replanteamiento en la forma en que se ha venido haciendo hasta el momento. No se puede seguir partiendo como hacía Malinowski, de supuestos como la homogeneidad cultural y la estabilidad, y por lo tanto hay que recurrir a otros métodos, que nos permitan identificar la diversidad y el movimiento.

En ese sentido se me hace muy pertinente la crítica a lo que Nietzche llamó el “dogma de la inmaculada percepción” , ya que ésta no existe, pues desde el momento en que el investigador se aproxima a una realidad, ya tiene ciertas hipótesis que influyen en la forma en que observa, obtiene los datos y los interpreta.

No es algo sencillo crear un método para hacer el trabajo etnográfico, ya que no basta con registrar fielmente los puntos de vista de todos los miembros de una sociedad estudiada, si se carece de otras herramientas para comprenderlos dentro de procesos complejos, que pueden tener lugar dentro y fuera de la sociedad estudiada.

Por lo tanto el método etnográfico actual, sería desde mi punto de vista, la combinación de varios métodos, pues uno sólo, al igual que un enfoque teórico único, resulta insuficiente para alcanzar a comprender una realidad compleja, que como ya mencioné, no se restringe a lo local.

Considero que una posible respuesta a la problemática que implica encontrar un método para romper con la etnografía tradicional es ya no partir de la premisa de que el antropólogo es el que descubre y explica al otro en una relación asimétrica, pues viendo las cosas desde un pedestal es prácticamente imposible comprender un proceso social, debido a que la información que se obtiene, aún de la misma boca de los estudiados, es inducida por diversos métodos, tales como entrevistas previamente formuladas.

Desde mi punto de vista, lo que tendría que impulsarse para la comprensión de una realidad compleja es una relación más horizontal entre el antropólogo y los miembros de la comunidad que estudia, teniendo en cuenta que para los otros también el investigador es un otro, y en este sentido considero que como investigadores somos nuestro propio objeto de estudio, pues no sólo los otros están impactados por la globalidad y las acciones concretas de diversos actores que actúan en el mundo, nosotros también, y por lo tanto es necesario situarnos y estudiarnos con mirada crítica.

El descolonizar la Antropología, y la ciencia en general, comienza por una práctica interna, tenemos que descolonizar nuestra mente en la práctica, no basta con desear la eliminación de nuestros juicios negativos y prejuicios, éstos sólo se transforman en la medida en que aprendamos a dialogar con los demás, partiendo del saber escuchar.

Monday, September 11, 2006

¿Puede ser la antropología activista y académica a la vez?

La pregunta que me hizo Ronald en su comentario y las lecturas que estudiamos para la primera clase me han hecho pensar muchas cosas en torno al trabajo académico, y al reflexionar sobre el papel que en la vida real puede desempeñar un antropólogo me hice otras preguntas:
¿para qué sirve conocer la realidad? ¿sirve de algo el conocimiento, por sí mismo?

El texto de Witold Jacorzynski “El primer templo de la Antropología clásica: el sujeto”, fue muy esclarecedor porque a través de la reflexión que hace del método etnográfico propuesto por Malinoswki, aborda cuestiones como la objetividad, que como bien señala, por mucho tiempo ha sido entendida como un sinónimo de neutralidad, ya que según la imagen del antropólogo ideal creada por Malinowski, el investigador debe estar en la comunidad que estudia y a la vez no estar, pues su función primordial es sólo observar y con base en sus observaciones interpretar la forma de pensar y actuar de un grupo humano.

Aunque es evidente que la objetividad pura no existe, ya que el antropólogo se ve involucrado en una serie de situaciones que lo obligan a romper la supuesta burbuja desde la que supuestamente realiza su observación, Witold apuntala esta idea cuando nos explica que el antropólogo lleva consigo, independientemente de su formación científica, una carga de prejuicios, valores y costumbres, además de que los medios de los que se vale para obtener información también ocasionan un impacto mayor o menor en la vida de la comunidad estudiada.

El hecho de que el antropólogo sea imparcial, trae consigo otro problema que es el relativismo que de acuerdo al texto de Witold tiene cuatro versiones distintas, el metodológico, que advierte que todos los fenómenos sociales hay que entenderlos en relación con su contexto social e histórico, lo cuál aunque tiene una razón de ser, desde mi punto de vista no se limita al entorno inmediato de un fenómeno social, ya que debemos tener presente que no existen sociedades aisladas o cerradas, sino que existen dentro de un sistema más amplio.

El segundo tipo de relativismo es el ético¸ que admite que al mismo tiempo un acto puede ser bueno y malo, el tercer tipo es el epistemológico que constata que dos visiones de la realidad pueden ser igualmente correctas, y finalmente el cuarto es el normativo que apela al respeto de las diferencias sustanciales entre las culturas.

La idea de que la interacción del antropólogo debe limitarse a la participación en “juegos y diversiones” o bien en algunas otras actividades triviales es absurdo y poco ético, porque un investigador no esta de vacaciones en un sitio contemplando como pasa la vida y además debe ir más allá de su ambición personal.


Además es muy romántico y denota una mentalidad colonial pensar que vamos a interactuar con sociedades simples, que no tienen problemas serios. Por lo que he platicado con algun@s compañeros sobre su anteproyecto de investigación, estoy segura que la mayoría vamos a trabajar en contextos que se han visto afectados por la forma en cómo funciona el sistema capitalista y por las acciones y omisiones del gobierno y de otras instituciones de representación, tal vez cada uno le dará énfasis a algún aspecto, pero no por eso, la realidad va a dejar de ser compleja e integral y nosotros vamos a dejar de estar dentro.

Desde mi punto de vista, la necesidad de asumir una posición clara se vuelve más evidente en sociedades en las que por estar en situación de resistencia, enfrentan varios conflictos, yo creo que por más pretensiones de objetividad que se tengan, en términos reales no se puede estar al margen de una situación de confrontación, ni de injusticia, ni de pobreza extrema, por eso considero sumamente importante que el investigador tenga claros sus principios y posición, partiendo de un análisis de sí mismo, para que así pueda ser congruente en sus acciones dentro de la sociedad con la que interactúe.

Comparto la idea de Witold y de Donna Haraway, cuando explican cada uno a su manera, como la idea de objetividad entendida como imparcialidad ha sido perpetuada en beneficio de los sectores poderosos de distintas sociedades, pues al no tomar posición un observador, por omisión esta avalando un hecho injusto, como fue en los tiempos de Malinoswki la colonización y ahora es la globalización en su etapa neoliberal.


Me gustó mucho que Donna Haraway vaya más allá de el hecho de estar “bien situado” al hablar de conocimiento encarnado, pues esto tiene una connotación más fuerte que supera el concepto de empatía, pues el “ponerse en los zapatos del otro” no deja de ser un supuesto, hay que ponerse los zapatos y caminar para ver lo que se siente.
En ese sentido el ejemplo de Renato Rosaldo, que cita Jacorzynski, es muy ilustrativo, ya que este estudioso sólo comprendió la ira hasta que la sintió.

En conclusión, respaldo la idea de que hay que ser parciales, tomar partido, asumir una posición política clara, situarse y encarnarse comenzando con una análisis de nosotros mismos, pues esto nos ayudará a tener claridad en lo académico y en cualquier otro aspecto de nuestra vida. Retomo la idea de Renato Rosaldo de que más que un analista impacial el antropólogo debe ser un crítico social documentado con concepciones como la justicia social, la dignidad humana y la igualdad, además de que debe ser “subalterno” en el sentido de que debe estar del lado de los oprimidos y no de los opresores.

Pero también considero que no hay que caer en un subjetivismo acrítico, en el sentido de asumir ideas como dogmas de fe, ya que la posición política implica un constante análisis: de uno mismo, de nuestro espacio más inmediato de acción y del contexto mundial. Pues hasta lo más intimo se ve influido por lo global y viceversa.

Como apunta Haraway las posiciones de los subyugados no están exentas de re-examen crítico, de descodificación, de deconstrucción no de interpretación, es decir, de los dos modos hermeneúticos y semiológicos de investigación crítica. (Haraway: 328)


Una observación sin posición es plana y aburrida, porque por mucha y muy buena que sea la formación teórica de un antropólogo, queda en el nivel de una descripción que no representa ningún aporte, si compartimos la idea de que la razón de ser del conocimiento deber ser contribuir en la transformación de la realidad y por lo tanto cierro retomando la moraleja de D. Haraway, pues comparto la idea de que “solamente la perspectiva parcial promete una visión objetiva”. (Haraway: 326)

Haraway, D. (1991) “Conocimientos situados: La cuestión científica en el feminismo y el privilegio de la perspectiva parcial” en Ciencia, Cyborgs y Mujeres : La Reinvencion de la Naturaleza , pp. 313-346.

Jacorzynski, W (2004) Crepúsculo de los ídolos en la antropología social. Mexico: Miguel Angel Porrua – CIESAS. Cap. 1

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